Una noche cualquiera, de esas en que luego de
varias reuniones uno llega a casa y se sienta frente al computador a revisar
redes sociales, una noche cualquiera en las que uno revisa miles de comentarios
en Twitter o Facebook, una noche de esas en que nos vamos por la frivolidad de
escudrinar cuanto timelime se nos aparece, encontré la cuenta de una modelo
valenciana llamada Génesis. Un hermoso rostro en una posición casi adolescente
adornaba el avatar de una de las miles de bellezas venezolanas que podemos
encontrar a través de la web en cuanta aplicación pueda estar de moda dentro de
la sociedad 2.0.
A primera vista sus tuits y retuits resultarían
un tanto frívolos; propios de una joven venezolana con aspiraciones de formar
parte del selecto grupo de nuestras mises de talla mundial y universal. Su
cuenta dejaba ver las interacciones propias de una novel modelo, sin ninguna
otra urgencia que la de darse a conocer a través de su belleza. Intercalados se
encontraban algunos retuits de comentarios de voceros políticos y de noticias.
Un espíritu de guerrillero comunicacional al más puro estilo Miguel Ángel Pérez
Pirela habría llegado a la brillante conclusión de que solo se trataba de una
alienada más, otra sifrinita con aspiraciones plástico-burguesas, incapaz de
ver todo lo "bueno" y "maravilloso" de la revolución de
Chávez y su hijo.
La valenciana es una modelo, una miss que por
más de que me empeñe en apoyarla, jamás llegará a ponerse una corona de reina,
jamás logrará saltar a la fama y luego tal vez terminar siendo animadora,
cantante o actriz. Tampoco podrá emular a Irene Sáez, logrando posicionarse
como figura femenina en un mundo político avasallado por los hombres. Mucho
menos podrá salir a una marcha a gritar consignas contra el mal gobierno, o simplemente
no podrá tomarse fotos con sus amigas, adornada de tricolor en sus gorras y
pulseras.
Encontrar a la modelo valenciana no fue un
hecho fortuito. Al momento de teclear en el buscador, ya estaba claro de su
nombre y apellido. Al revisar su último retuit ya había reconocido que su
cuenta no tenía interacciones desde el 14/02/2014. Se trataba de Génesis
Carmona. Quien perdió la vida hace un año y un día, luego de que recibiera un
disparo en la cabeza mientras corría para protegerse de la arremetida de las
bandas delincuenciales motejadas como "colectivos", ordenada por
Francisco Ameliach, luego de que este tuviera la brillante idea de anunciar por
Twiiter su versión personal de la "solución final", pero aplicada a
los escuálidos.
A Génesis Carmona no le quitó la vida una bala
perdida. A Génesis Carmona la asesinó la intolerancia de los que piensan que
quienes ejercemos nuestro derecho a pensar distinto no merecemos vivir en este
país.
El último y tal vez un tanto cursi retuit de
Génesis Carmona, decía lo siguiente: "Quédate con el que cuente las
mejores historias. Un día va a contar la tuya". Hoy comenzamos a contar la
tuya, la de quien fue asesinada por un gobierno con más militares y malandros
asesinos que médicos y maestros.

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